Desde ayer las redacciones de los periódicos echan humo. Desde ayer las cabeceras de los diarios televisivos ponen en portada la noticia más "relevante" de los últimos ¿meses, años, décadas?. La todopoderosa maquinaria bélica estadounidense "ha hecho justicia", su "justicia" y finiquitado al terrorista más buscado, a la reencarnación de Satán. Osama Bin Laden.
Unos aprovechan la ocasión para, de forma vergonzante, deshacerse en elogios hacia la administración de EE. UU. Otros la aprovechan para volver sobre el pasado y seguir cuestionando aquello que les hizo perder réditos electorales. Otros se apuntan, como borregos sin sesera, a la corriente popular mayoritaria, irreflexiva, exaltada y resultadista. Y todos, cada uno de ellos, hacen un frente común para celebrar la "muerte" (asesinato u homicidio) de alguien que, siendo un criminal, también tiene/tenía derecho a un juicio por sus crímenes.
Curiosamente, esta "unión", esta corriente a la que se han apuntado de forma incondicional periódicos, televisiones, políticos, etc., cuenta como motor principal con aquellos que quisieron "masacrar" a Barrionuevo, Vera, Planchuelo, Damborenea y un largo etc. (incluido Felipe González) y ahora quieren hacer lo propio con Rubalcaba, el Ministro del Interior.
La consabida, traída y llevada doble vara de medir. Criticamos, cuestionamos y condenamos en casa lo que de puertas hacia afuera nos parece la panacea de la justicia y el derecho. todo ello, claro está, en pos de conseguir un beneficio (no necesariamente económico) en interés propio.
Aclaro, antes de que me acusen de algo que no soy, que no apruebo ni lo que ha hecho, esta y otras muchas veces, EE. UU., ni apruebo lo que en su día hizo el GAL. Lo único que he hecho es establecer una comparación de la que sin duda cada uno sacará sus conclusiones.
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